La carta es rara. Es como para picar algo. Y, por eso, pedimos cosas raras y picamos. De primero nos partimos unos rollitos de pato. Riquísimos. Muy suaves, con una especie de pasta dentro que llevaba, como mínimo, puerro y zanahoria (y pato).
De segundo pedimos una ensalada César que, como se puede observar en la foto, tenía un huevo duro demasiado pasado. Y una escalopa milanesa que no valía nada. La carne no era para tirar cohetes, pero la salsa que lo acompañaba estaba buenísima, así que lo compensó.
El servicio muy amable, pero cuando estuvo lleno no nos hacían mucho caso. Faltan manos, amigos.
En conjunto el sitio es recomendable, pero hay que recordar que es un restaurante. Y que, por muy chulo que sea, si no se come genial la gente irá desapareciendo…
Ahí va la web para quien quiera ver fotos chulas y bucear en la carta (cuando la cuelguen): http://www.elpatiodelfisgon.com/
¡Feliz lunes amigos y amigas!
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