2 patatas grandes
(para freír)
1 cebolla roja
3 huevos
Aceite y sal
Para 3 o 4 personas
Este plato es fantástico pero tiene su dificultad. Es el típico plato que no tiene término medio: o te sale bien o te sale fatal. Y es que tiene varios trucos: las patatas y las cebollas (no vale cualquiera), el aceite que se use para freírlos, la frescura de los huevos… y sobre todo el valor para darle la vuelta.
Es tan sencillo
como cortar las patatas y la cebolla no muy finas. Poner aceite en una sartén
grande y, cuando esté caliente, poner la cebolla ya cortada. Cuando esté
transparente (ojo que aquí hay que vigilar porque si nos pasamos se quema)
echar las patatas cortadas.
En un bol batir los
huevos. Cuando lo anterior esté hecho colarlo y mezclarlo con los huevos
batidos. Todo junto, ponerlo en una sartén (que no se pegue… otro gran drama de
la tortilla). Cuando veamos que cuaja, darle la vuelta ayudándonos de mucho
valor y plato liso.
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