En
España consumimos unos 40 kg de pescado al año. Somos los segundos mayores
consumidores de pescado del mundo, después de Portugal. Nuestros pescados
tradicionales son: merluza y pescadillas, sardinas y boquerones, lenguado,
salmón, dorada, bacalao, rape, atún o rodaballo.
Hoy
en día también podemos encontrar pescados más baratos como el abadejo, el
halibut o fletán, la panga o la perca. En la web El Aderezo no recomiendan que
no se consuma Panga. Proviene del río Mekong en Vietnam y China y parece que ni
sus beneficios nutricionales son propios de su especie (tiene menos Omega 3 que
otros pescados) ni puede confirmarse la seguridad en su consumo (bacilos de la
listeriorsis y la bacteria del cólera). Así que, cuidado con este pescado.
El
pescado, sobre todo el azul, aporta ácidos grasos omega 3, muy beneficiosos en
la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Aporta, también, proteínas
y vitaminas A y D, y minerales como el yodo o el selenio. A pesar de que al
pescado se le acusa de contener algunos metales pesados (como mercurio o
cadmio), los nutricionistas lo recomiendan al menos dos veces a la semana.
Hay
que tener en cuenta que un 27% del pescado que se consume en el mundo proviene
de piscifactorías (dato del año 2000). Nutricionalmente no hay diferencia entre
las proteínas, grasas (omega 3), vitaminas y minerales que se encuentran en el pescado
de piscifactoría y el salvaje.
Donde
sí hay diferencias es en el sabor y la textura. Los paladares experimentados sí
pueden detectar las diferencias pero, en general si está cocinado, es difícil
notar la diferencia.
Eso
sí, los de piscifactoría son más grasos porque, al moverse en un espacio
reducido, no llegan a quemar la grasa como hacen los peces en libertad.
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